Qué es el 5G y por qué te conviene renovar tu móvil para poder utilizarlo

Seguramente hayas oído hablar bastante sobre el 5G en los últimos meses. Esa red que, según algunos, llegaría para controlarnos a través de la vacunas es, en realidad, una nueva estructura para el envío y movimiento de datos a altísima velocidad. Una tecnología que poco a poco se está adentrando en nuestro país y que promete ofrecer velocidades similares a la fibra óptica para cuando nos conectemos con nuestros terminales por la calle.

Aunque todavía está dando sus primeros pasos, te conviene estar preparado y muy al tanto sobre qué es exactamente y cuánto cambia con el 5G. Te conviene ya no solo por la compatibilidad de tu teléfono, sino también por sondear ofertas de internet que incluyan esta posibilidad. Es el futuro de las conexiones móviles, el que va a revolucionarlas por completo.

 

Ahondando en las conexiones 5G

La combinación de número y letra viene de algo muy sencillo. El 5G es la quinta generación de la tecnología de red móvil. Su objetivo no es otro más que aumentar la cobertura de las conexiones móviles en todo el mundo y, por supuesto, aumentar la capacidad de las «tuberías» en las que se mueve la información que a diario cruza el mundo entero. Todo ello, por supuesto, multiplicando las velocidades como nunca antes.

Para poner un poco en contexto, 1G fue el nombre que recibió la primera red móvil creada, aquella destinada solo a teléfonos móviles para hacer llamadas de voz. Tras esta llegó la tecnología 2G que ya introdujo SMS y empezó a experimentar con los primeros teléfonos inteligentes. Tras esto empezó a aterrizar el 3G en todo el globo, que ya proporcionaba conexión a internet con algo más de velocidad. El siguiente paso natural fue la banda ancha 4G, ideada sobre todo para facilitar la reproducción de contenido multimedia en tiempo real, vía streaming.

A día de hoy, el 4G es la tecnología imperante, aunque poco queda para que llegue el relevo del 5G. Viendo la tendencia de los últimos años, se puede apreciar una curva exponencial en cuanto a funciones y velocidades con el paso de los años. La franja entre el 2G y el 3G es mayor que la franja de tiempo entre el 4G y el 5G, y ya no hablemos de velocidades.

Aunque tenemos que hacerlo porque, precisamente, son la clave de este cambio de tecnología.

 

Cómo el 5G lo cambia todo

Lo primero que el 5G quiere cambiar es la velocidad de transferencia de datos. Los nuevos canales que se establecen permitirán navegar con velocidades de hasta 10 Gbps, un ancho de banda 10 veces más rápido que las propuestas de fibra óptica para el hogar que podemos encontrar actualmente. De este modo, y para que el usuario se pueda hacer una idea, hablamos de que una película en alta definición podría descargarse en cuestión de segundos.

Por otra parte, otro de los puntos que aborda este cambio es el aumento exponencial de dispositivos conectados a la red. Ahora que el internet de las cosas va ganando terreno junto con los vehículos inteligentes o incluso los robots industriales, el 5G va a permitir que todo se conecte sin problemas y sin que haya saturación de redes. Mayor espacio y mayor velocidad, y todo ello para reducir también otro aspecto: la latencia.

Es otra de las grandes premisas de este avance tecnológico. Según sus responsables, con el 5G el tiempo de respuesta de la red se puede reducir a tan solo 5 milisegundos. Prácticamente, va a garantizar una conexión en tiempo real que otorga una gran usabilidad en diferentes frentes. Podemos pensar, por ejemplo, en un coche inteligente y autónomo, con un tiempo de respuesta casi inmediato y fundamental para una conducción segura.

 

Y, ¿es peligroso para la salud?

Actualmente, no hay nada que asegure que el 5G traiga más problemas que beneficios a las personas. Un comunicado de Ecologistas en Acción, una ONG, afirmaba tajantemente que se estaba intentando implementar una tecnología sin haber evaluado adecuadamente sus efectos ambientales y/o sanitarios, corriendo un riesgo innecesario para la población «a pesar de los contundentes y numerosos llamamientos científicos a aplicar el principio de precaución».

No obstante, la OMS también se ha pronunciado al respecto, asegurando que todos los estudios que se han hecho hasta la fecha no demuestran que haya riesgo al estar expuestos a campos de radiofrecuencia. Más concretamente, incide en que no es algo que aumente el riesgo de cáncer o de cualquier otro tipo de enfermedad.

Choque de opiniones, aunque los estudios decantan la balanza en dirección de las nuevas redes 5G. El cambio es inminente y las bondades, como hemos visto, son más que claras. A nivel profesional o particular, las nuevas conexiones de red pueden cambiar el día a día de las personas por completo, avanzando hacia un futuro tan innovador como llamativo.

 

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