Desde que presentó el primer Galaxy Fold, con un peso de 276 gramos, en 2019, Samsung Electronics ha seguido ampliando las posibilidades de los smartphones plegables, avanzando generación tras generación en el diseño de la bisagra y la pantalla, la durabilidad y la experiencia de uso.
A medida que estas tecnologías evolucionaban, Samsung puso el foco en otro reto: hacer que un plegable de gran pantalla fuera más fácil de llevar en el día a día, sin renunciar a las experiencias que hacen único este formato.
Como resultado de este esfuerzo, Galaxy Z Fold5 pesaba 253 gramos, mientras que Galaxy Z Fold6 redujo aún más su peso hasta los 239 gramos.
Con Galaxy Z Fold7 llegó un objetivo aún más ambicioso:
“¿Podría un plegable ser más ligero que un smartphone premium de formato convencional?”
En aquel momento, Galaxy S25 Ultra —uno de los smartphones premium de formato convencional de Samsung— pesaba 218 gramos. El equipo de desarrollo se marcó un objetivo aún más exigente para Galaxy Z Fold7: 215 gramos.
Galaxy Z Fold7 alcanzó ese objetivo de 215 gramos. Sobre la base de años de innovación en dispositivos plegables, Galaxy Z Fold8 combina un nuevo formato con avances en tecnologías fundamentales, materiales y arquitectura interna para alcanzar un peso de solo 201 gramos, 52 gramos menos que Galaxy Z Fold5. Con 201 gramos, Galaxy Z Fold8 es el plegable más ligero del mundo[i].

Pero los consumidores esperaban algo más que un plegable más ligero.
Una encuesta de YouGov de 2024[ii] reveló que un diseño voluminoso o pesado seguía siendo una preocupación entre los consumidores que no tenían previsto comprar un dispositivo plegable, mientras que la autonomía de la batería, la durabilidad y la calidad de la pantalla se situaban entre las principales prioridades de quienes sí se planteaban adquirir uno.
Esta conclusión definió uno de los principales objetivos de ingeniería de Samsung: hacer los plegables más finos y ligeros, manteniendo al mismo tiempo las experiencias fundamentales que más valoran los usuarios.
La autonomía de la batería, el rendimiento de la cámara, la gestión térmica y la durabilidad también debían seguir avanzando.
Esto no podía conseguirse modificando un único componente. Los ingenieros de Samsung tuvieron que replantear el dispositivo en su conjunto: avanzando en las tecnologías fundamentales de los plegables, introduciendo nuevos materiales y revisando cientos de componentes y piezas auxiliares hasta fracciones de gramo.
De 253 gramos a 201 gramos. Tres innovaciones de ingeniería hicieron posible esta transformación.
Cuanto más fino y ligero es un plegable, mayor debe ser la precisión de la ingeniería
Hacer que un dispositivo plegable sea más fino y ligero plantea nuevos retos de ingeniería.
Las capas del interior de la pantalla deben reducir su grosor sin dejar de cumplir los requisitos de durabilidad y fiabilidad de Samsung. La placa metálica que sirve de soporte a la pantalla debe mantenerse extremadamente plana incluso al reducir su grosor. Y la bisagra tiene que gestionar las fuerzas que se generan cada vez que el dispositivo se pliega y despliega, al tiempo que se diseña específicamente en función del tamaño y la estructura de cada producto.
Generación tras generación, Samsung ha seguido avanzando en las capas de la pantalla, el mecanizado de precisión de metales ultrafinos y las tecnologías de bisagra que resultan fundamentales para sus dispositivos plegables.
Un ejemplo es Flex Titanium.
Las pantallas de Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Fold8 Ultra utilizan la tecnología Flex Titanium, que incorpora una película de aleación de titanio (Titanium Alloy Film) diseñada para la estructura de la pantalla plegable.
Esta película tiene apenas unas decenas de micrómetros de grosor, aproximadamente un tercio del diámetro de un cabello humano. Su material y su estructura trabajan conjuntamente para mantener el rendimiento incluso con un grosor tan reducido.
La placa metálica que sirve de soporte a la pantalla presenta un reto diferente.
Algunas placas metálicas se mecanizan hasta alcanzar aproximadamente 0,2 milímetros de grosor, y sus secciones más finas llegan a apenas 0,15 milímetros. A este nivel, no basta simplemente con reducir el grosor del metal. Un metal tan fino puede doblarse o deformarse con mayor facilidad durante el mecanizado, y hasta una pequeña variación en su forma puede afectar a la precisión del ensamblaje o a la calidad de la superficie de la pantalla.
Lo importante es la capacidad de mecanizar metal ultrafino de alrededor de 0,2 milímetros manteniendo de forma constante la forma y planitud necesarias.
Samsung perfeccionó la secuencia de mecanizado, las herramientas, las condiciones de refrigeración y los parámetros del proceso, dividiendo el procedimiento en múltiples etapas para mantener la precisión.
La bisagra exige el mismo nivel de cuidado.
Más allá de permitir simplemente abrir y cerrar el teléfono, debe distribuir por todo el dispositivo las fuerzas generadas por los continuos ciclos de plegado y desplegado, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad estructural.
Y estos requisitos varían en función del tamaño y la arquitectura de cada producto.
Samsung diseña la bisagra específicamente para cada formato, equilibrando cuidadosamente la distribución de cargas, la resistencia, la durabilidad, el espacio interno y el peso, en lugar de limitarse a reducir su tamaño de una generación a otra.
Crear un plegable más fino y ligero requiere mucho más que reducir el tamaño de sus componentes individuales.
Es el resultado de una mayor precisión en el mecanizado de los materiales, en la gestión de las fuerzas y en el diseño de las estructuras dentro de un espacio limitado.
Más ligero y diseñado para ser resistente: empezando por los materiales
La segunda área clave es la innovación en materiales.
Las distintas partes de un dispositivo plegable desempeñan funciones muy diferentes. Algunas requieren una gran rigidez. Otras deben soportar movimientos repetidos. Y otras necesitan disipar el calor de forma eficiente.
Samsung selecciona y desarrolla los materiales en función de estas necesidades específicas, proporcionando el rendimiento que requiere cada componente al tiempo que optimiza el peso y el espacio.
En Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Fold8 Ultra, Flex Titanium incorpora una película de aleación de titanio (Titanium Alloy Film) para reforzar la estructura de la pantalla plegable.
Para el exterior, Samsung utiliza Advanced Armor Aluminum, que ayuda a proporcionar la resistencia y durabilidad necesarias en un marco fino y ligero.
Los materiales también desempeñan un papel importante en la gestión térmica.
A medida que un dispositivo se hace más fino, dispone de menos espacio para gestionar el calor generado en su interior. Samsung utiliza grafito con un rendimiento térmico mejorado, al tiempo que adapta la estructura térmica general al tamaño y los requisitos de rendimiento de cada producto.
En Galaxy Z Fold8 Ultra, que presenta unas dimensiones generales similares a Galaxy Z Fold7, el volumen de la capa de disipación térmica de grafito se ha incrementado aproximadamente un 7% para contribuir a ofrecer un mayor rendimiento.
Samsung también utiliza metal revestido en el interior de la parte trasera del dispositivo. Al combinar las propiedades de distintos metales, este material contribuye a reducir el peso al tiempo que proporciona el rendimiento térmico necesario dentro de una estructura fina.
Por tanto, la innovación en materiales no consiste únicamente en elegir opciones más ligeras, sino en utilizar el material adecuado en el lugar adecuado para proporcionar el rendimiento que necesita cada componente utilizando menos peso y espacio.
Replanteando todo el dispositivo, hasta 0,001 gramos
Las tecnologías fundamentales y los nuevos materiales, por sí solos, solo permiten llegar hasta cierto punto.
En un plegable que ya integra componentes con un alto grado de miniaturización, encontrar los siguientes gramos que reducir implica volver a analizar prácticamente todo lo que hay dentro del dispositivo.
Los ingenieros de Samsung revisaron aproximadamente 270 componentes y más de 180 tipos de piezas auxiliares.
Esto abarcó desde la pantalla, la bisagra y las cámaras hasta las placas de circuito, antenas, soportes, cintas adhesivas y elementos de fijación.
La precisión llegó hasta reducciones de 0,1 gramos y 0,1 milímetros y, en algunas piezas auxiliares, de apenas 0,001 gramos.
La placa de circuito impreso, o PCB, se rediseñó para eliminar circuitos innecesarios, mejorar la disposición de los componentes y reducir al mínimo su superficie.
También se replanteó la antena MFC (Magnetic Flux Channel) para reducir solapamientos innecesarios e interferencias con los componentes circundantes, permitiendo aprovechar de forma más eficiente el limitado espacio interno.
Se examinó cada pieza auxiliar, por pequeña que fuera.
De los más de 180 tipos utilizados anteriormente, se eliminaron aproximadamente 15.
Posteriormente, los ingenieros revisaron los 170 tipos restantes, reduciendo áreas sobredimensionadas, perfeccionando las formas y optimizando las dimensiones. Siempre que fue posible, varias piezas se integraron en una única estructura.
En algunos casos, el ahorro se midió en incrementos de apenas 0,001 gramos.
Cada modificación puede parecer pequeña de forma aislada, pero, al repetirse en todo el dispositivo, las fracciones de gramo se convierten en décimas y, finalmente, en gramos completos.
El ahorro de peso de un dispositivo terminado es el resultado de cientos de pequeñas decisiones de ingeniería.
Encontrar de nuevo 6 gramos para hacer sitio a más
El objetivo era reinvertir el peso y el espacio recuperados gracias a la ingeniería en las capacidades que los usuarios experimentan directamente, como la batería, las cámaras y el sistema térmico.
Galaxy Z Fold8 Ultra ofrece un ejemplo diferente de cómo puede aplicarse este enfoque.
Galaxy Z Fold8 Ultra y Galaxy Z Fold7 tienen unas dimensiones generales similares y ambos pesan 215 gramos. Sin embargo, manteniendo ese mismo peso, Galaxy Z Fold8 Ultra aumenta la capacidad de la batería de 4.400 mAh a 5.000 mAh.
Esa batería de mayor capacidad planteó su propio reto: la batería añadía aproximadamente 6 gramos de peso.
Por tanto, el equipo de desarrollo se enfrentó a una nueva pregunta:
“¿Dónde podíamos recuperar esos 6 gramos?”
No existía un único componente capaz de aportar la respuesta.
En su lugar, los ingenieros aplicaron el mismo enfoque sistemático a todo el dispositivo —desde los materiales y las estructuras hasta la disposición de los circuitos y los componentes, pasando por las piezas auxiliares más pequeñas— para identificar oportunidades de reducción de peso en todos sus elementos.
Esta estrategia se extendió también a la optimización del espacio interno.
Al reducir los solapamientos innecesarios entre la pantalla, los circuitos, las antenas y los componentes circundantes, y mejorar la eficiencia de la distribución interna, Samsung consiguió crear espacio para una batería de mayor capacidad y unos sistemas térmico y de cámaras mejorados.
Como resultado, Galaxy Z Fold8 Ultra incorpora una batería de 5.000 mAh, al tiempo que aumenta el volumen de su capa de disipación térmica de grafito aproximadamente un 7% frente al Galaxy Z Fold7, de tamaño similar.
Galaxy Z Fold8 Ultra incorpora una cámara principal de 200 MP e introduce la primera cámara Ultra Gran Angular de 50 MP en un dispositivo Galaxy Z Fold.
Por tanto, el enfoque de Samsung para conseguir un plegable más fino y ligero no consiste en eliminar prestaciones.
Consiste en redirigir el ahorro de peso y espacio hacia las experiencias insignia que más valoran los usuarios.
De 253 gramos a 201 gramos: redefiniendo el estándar de peso de los plegables
El camino comenzó con el primer Galaxy Fold, con un peso de 276 gramos, en 2019. A lo largo de ocho generaciones, Samsung ha seguido avanzando en las tecnologías, los materiales y la arquitectura interna que hacen posible la experiencia plegable.
En las generaciones más recientes, ese progreso se ha acelerado: desde los 253 gramos de Galaxy Z Fold5 hasta los 201 gramos de Galaxy Z Fold8.
Pero esta historia no consiste únicamente en reducir peso.
El objetivo de Samsung ha sido hacer que un plegable de gran pantalla sea más fácil de llevar, sin renunciar a las cualidades que los usuarios esperan de un smartphone insignia.
El peso y el espacio recuperados gracias a los avances en tecnologías fundamentales, materiales y diseño de componentes se han reinvertido en la batería, las cámaras, el sistema térmico y otras experiencias insignia que más valoran los usuarios.
De 253 gramos a 201 gramos.
Ningún material o componente por sí solo hizo posible esta transformación.
Ocho generaciones de ingeniería lo han hecho posible, avanzando en tecnologías fundamentales, introduciendo nuevos materiales y replanteando el dispositivo en su conjunto para hacer que Galaxy Z Fold sea más fácil de llevar sin renunciar a la experiencia insignia.
[Serie Galaxy Z Fold: un recorrido hacia dispositivos más finos y ligeros, en cifras]
-52g
Galaxy Z Fold8 es 52 g más ligero que Galaxy Z Fold5.
1/3, 0,2mm
La película de aleación de titanio (Titanium Alloy Film) utilizada en Flex Titanium tiene aproximadamente un tercio del diámetro de un cabello humano, mientras que las estructuras metálicas ultrafinas que sirven de soporte a la pantalla se mecanizan con precisión hasta alcanzar alrededor de 0,2 mm.
~270 / +180 / 0,001 g
Samsung volvió a analizar aproximadamente 270 componentes y más de 180 tipos de piezas auxiliares, optimizando algunos de ellos hasta 0,001 g.
5.000 mAh / +~7 % / 200 MP + 50 MP
Galaxy Z Fold8 Ultra incorpora una batería de 5.000 mAh, aproximadamente un 7 % más de volumen de grafito para la disipación térmica y una cámara principal de 200 MP con una cámara Ultra Gran Angular de 50 MP.
[i] Basado en investigaciones internas realizadas a fecha de 22 de julio de 2026, comparando smartphones plegables de tipo libro disponibles comercialmente a nivel mundial. El peso exacto puede variar en función del modelo, la configuración y el proceso de fabricación. El peso se ha medido sin incluir fundas protectoras ni accesorios.
[ii] Fuente: YouGov plc, 2024, © Todos los derechos reservados.
Fuente: Samsung España (Nota de prensa)
